Y seguimos con buenas series, amiguetes.
Hoy, Spartacus: Blood and Sand.
Reconócelo. Estás hasta los bollocks de que tu serie de turno se haga interminable. Con escenas de relleno en las que no pasa nada. Con humos negros que nunca van a actuar delante de la cámara. Con islas saltarinas que tienen que volver al pasado para enmendar lo que se les fue de las manos en la 3ª temporada. Con fantasmas. Con dioses. Con flashbacks. Con flashforwards. Con flashgordons. Los significados de la vida. Los significados de la muerte. En fin… algo que sabes cuando acabe, no te va a gustar.
Basta, di no a esa vida. Empieza algo con los ojos abiertos como platos y termínalo igual.
Spartacus es una historia de gladiadores. De la vida que llevan, las costumbres, su entrenamiento, sus sueños… En concreto, de un tracio objeto de la traición de los romanos, que acabará esclavizado en la escuela de gladiadores de Capua. Para más inri, a nuestro protagonista le arrebatarán a su mujer, esclavizándola también.
Ojo, por supuesto que vas a tener momentos de relleno y situaciones que no aporten nada a la trama final, sólo que no tendrás que aguantar constantemente el tufillo de que no va a pasar nada impactante. Aquí, si te despistas te están cortando una extremidad, machacando un craneo, destripando o follando.
Este sábado mismo se ha emitido el último capitulo de la temporada, y es sencillamente genial. Las imágenes te van a recordar a 300. Los movimientos en las batallas son igual de espectaculares que en la peli de Leónidas. Muy, muy a destacar el papel del británico John Hannah.
Aquí teniiiis el trailer, pero que podeis seguir adorando al calvo de los machetes.
Gracias a Carlos, por descubrirmela.
Y un besito a los seguidores de Lost



